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LA ENFERMEDAD CELÍACA

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La enfermedad celíaca (EC) es un trastorno crónico del aparato digestivo caracterizado por una intolerancia permanente a una proteína llamada gluten presente en la harina de los cereales (trigo, avena, cebada o centeno). Su causa no es bien conocida, ocurre en individuos genéticamente predispuestos y se calcula que la sufre el 1-2% de la población europea afectando a todas las edades y más frecuentemente a las mujeres. Su único tratamiento es llevar una dieta exenta de gluten de por vida que permite restaurar el daño de la pared del intestino delgado.

Los síntomas de la EC pueden ser numerosos y variar mucho de un niño a un adulto e incluso de una persona a otra. Cada vez es más frecuente diagnosticar la celiaquía en adultos que no tienen ningún síntoma o éstos son muy leves, sospechándose la EC a veces por detectarse una anemia ferropénica (falta de hierro). Sin embargo, en los niños es más frecuente que haya síntomas como irritabilidad, náuseas, vómitos, diarrea y retraso en el crecimiento.

Una imagen vale más que mil palabras

Existen enfermedades asociadas que aparecen en personas celíacas con una frecuencia mayor que en la población general, a veces mucho tiempo antes de que se diagnostique la EC: Dermatitis herpetiforme, diabetes mellitus tipo I, déficit selectivo de IgA, Síndrome de Down, enfermedades autoinmunes del hígado y del tiroides, intolerancia a la lactosa.

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El diagnóstico de la EC no siempre es fácil debido a las diferentes variedades que presenta la enfermedad. La sospecha viene dada, aparte de la clínica cuando existe, por la positividad de los marcadores serológicos (anticuerpos antigliadina, anti-endomisio, anti-transglutaminasa tisular y anti-péptidos deaminados de gliadina). Sin embargo, para el diagnóstico de certeza es imprescindible realizar una biopsia intestinal que demuestre la existencia de las lesiones características de la EC sin haber retirado el gluten de la dieta, ya que de otra forma se podrían obtener resultados falsos y no fiables. El estudio genético ayuda también al diagnóstico, con la determinación del antígeno de histocompatiblidad HLA-DQ2, presente en el 90% de los celíacos, y el HLA-DQ8 detectado en el 5%. Ninguna de estas pruebas diagnósticas por sí solas es suficiente para diagnosticar la EC.

Se consideran distintos tipos de EC:

  • Sintomática: Los síntomas son muy diversos pero todos los pacientes mostrarán una serología (analítica de anticuerpos), histología (biopsias de intestino) y test genético compatibles con la enfermedad.
  • Subclínica: Ocurre en pacientes que no tienen síntomas pero las pruebas diagnósticas son positivas.
  • Latente: Son pacientes que en un momento determinado, consumiendo gluten, no tienen síntomas y la pared intestinal es normal. Existen dos variantes: a) Tipo A: Aquellos que fueron diagnosticados de EC en la infancia y se recuperaron con la dieta sin gluten, permaneciendo en estado subclínico con dieta normal; y b) Tipo B: Son aquellos pacientes en los que se comprobó que la pared intestinal era normal en un estudio previo, pero posteriormente desarrollarán la enfermedad.
  • Potencial: Estas personas no han presentado una biopsia compatible con la EC pero tienen una predisposición genética por la positividad del HLA-DQ2/DQ8. La probabilidad media de convertirse en celíacos activos es del 13% y en celíacos latentes del 50%.

TRATAMIENTO

Su tratamiento consiste en seguir de por vida una dieta estricta sin gluten, lo que logra la desaparición de los síntomas precozmente y la recuperación de las lesiones intestinales. La dieta del celíaco debe basarse en alimentos naturales: legumbres, carnes, pescados, huevos, frutas, verduras, hortalizas y cereales sin gluten (arroz, maíz, mijo y sorgo). Es muy importante evitar siempre la ingestión continuada de pequeñas cantidades de gluten aunque no produzca síntomas, ya que pueden causar trastornos importantes y no deseables.

Las complicaciones aparecen por lo general en celíacos no diagnosticados de larga evolución o en pacientes ya diagnosticados que no siguen la dieta sin gluten y, de forma menos frecuente, son la forma de presentación de la EC en mayores de 50 años. Estas complicaciones, raras si la dieta se mantiene sin gluten, son diversos tumores malignos: el linfoma no-Hodgkin, con un riesgo 2 veces superior a la población general, los carcinomas de células escamosas de la boca, faringe o esófago y el adenocarcinoma de intestino delgado o recto.

Tenga en cuenta las siguientes recomendaciones por su importancia:

  • Entrar en contacto tras el diagnóstico de la EC con la Asociación de Celíacos más próxima. Es un apoyo y una ayuda inestimable para guiarse en la dieta exenta de gluten.
  • Acudir regularmente a las revisiones médicas aunque se encuentre bien y sin síntomas. En estas consultas se hará analítica que demuestre la ausencia de malnutrición, se vigilará la aparición de posibles complicaciones y se comprobará que se mantiene negativa la serología de la EC.
  • Al ser una enfermedad con predisposición genética, hacer estudio de posible EC en los familiares de 1º grado (padres, hermanos, hijos) de las personas diagnosticadas de celiaquía.
  • Haga la dieta sin gluten de forma estricta. Pequeñas cantidades de gluten pueden dañar su intestino sin que usted lo note.